Capítulo 99: La familiaridad de un verdugo.
Al llegar al lugar su familia estaban de pie en un rincón, la madre abrazaba a los pequeños gemelos en un intento de transmitir calma y el silencio era ensordecedor a excepción de alguna gotera que yacia al otro extremo del área y cayendo constantemente sobre una cubeta de metal.
—¡Hermanita! —Los tres hermanos de sumieron en un cálido abrazo.
—No se preocupen, saldremos de aquí sanos y salvos ¿Está bien?
—Unos hombres malvados nos trajeron aquí —dijo Silvie con voz temblorosa.
Iván por