Capítulo 72: Campo minado.
La confesión de Ivy seguía flotando entre ellos como una granada que acababa de estallar, dejando solo escombros de lo que alguna vez fue un matrimonio de conveniencia. Mathew no se movía. Permanecía estático, con los puños tan apretados que sus nudillos parecían piedras blancas a punto de romper la piel.
—Vete de mi vista —susurró Mathew. No fue un grito, fue una orden gélida, el tipo de orden que un verdugo da antes de soltar el hacha—. Ahora mismo, Ivy. Antes de que olvide que todavía te nec