Capítulo 56 : Calma.
—¿Por qué quieres matarlo? Pensé que con el trato que habíamos hecho bastaba, jamás se acercará a ti —respondió con seriedad.
—¿Y tú le creíste? No sabes lo que es capaz de hacer —dijo ella. El hecho de que permaneciera tan tranquilo sólo la frustraba.
—Por supuesto que lo sé, me dediqué a investigarlo una vez aceptaste el trato y la verdad admito que sentí ganas de vomitar de solo verlo cara a cara, mi padre y él se conocían así que no fué difícil encontrarlo —contestó.
—¿Y donde está?