El rugido del motor fuera de borda se fundía con el chapoteo rítmico de las aguas negras del East River mientras la silueta de Manhattan se recortaba contra un cielo que empezaba a sangrar los primeros tonos violáceos del amanecer. Aura permanecía en la popa de la lancha rápida, con el mono naranja de la prisión cubierto por una gabardina de cuero negro que Briggs le había entregado en el muelle. El viento frío azotaba su rostro, despejando la neblina mental que los días de encierro le habían p