Extrañamente atrapados.
Con mandíbulas apretadas, Maximiliano volteó a mirar a Isabella fijamente con mucho rencor y ella que se encontraba cerca viendo junto a ellos el video dio tres pasos hacia atrás.
En su vida nada ni nadie más qué Blas Sued la había hecho sentir intimidada, sin embargo, ahora ese hombre tan feroz lo estaba logrando y ella sentía que él tenía todo el derecho de comportarse y reaccionar de ese modo.
Ella, por su parte, también estaba angustiada y muy mortificada, más porque conoce en carne propia