Corazón de cristal.
Isabella hizo distintos platos, cocinando una y otra vez, pero era como si no lograra captar el arte culinario, puesto que en cada intento le salía peor.
En su cuarto intento miró a su espalda, viendo a través del espacio abierto que hay entre la majestuosa cocina y el Living Room lujoso amueblado con un gran sofá tipo L y una enorme pantalla plana con la cual el padre y el hijo se divertían observando caricaturas animadas.
«¡El quinto intento puede que sea la vencida!» —Con un susurro se animó