Kael.
Volví a la normalidad en cuestión de minutos, no me separé de ella por miedo a perder el control y hacerle daño.
Sus brazos rodeaban mi ancha y musculosa espalda, provocando un desborde en sus emociones y el aumento de sus latidos, logré escuchar cada golpe que daba su corazón.
Cuando recuperé por completo la conciencia, me levanté un poco, apoyando ambas manos en el suelo para no aplastar a Celeste y la miré a los ojos.
—Estabas muy lejos, tal vez por eso me transformé —comenté.
Era