El día siguiente a la conferencia de prensa amaneció con una tensión eléctrica sobre la ciudad. En cada cafetería, en cada pantalla de celular, en cada redacción de periódico, se hablaba de Eva Montenegro. La mujer que había derribado el silencio con una declaración que sacudió los cimientos del Grupo Duarte, una de las instituciones más poderosas del país. Pero lo que nadie esperaba era que aquel terremoto mediático recibiría un nuevo impulso… desde la cima de la misma dinastía.
La prensa aún