C12 - Fiesta de cumpleaños.
Eva miró el reloj por enésima vez. Las manecillas parecían moverse con una lentitud desesperante. 4:57 p.m. Tres minutos más y podría irse. Sus dedos tamborileaban sobre la superficie de su escritorio mientras intentaba distraerse, pero el peso de la mirada de Gabriel Montenegro sobre ella la inquietaba.
— ¿Tienes prisa? — preguntó él con una ceja arqueada.
Eva se irguió en su asiento y negó con la cabeza, pero no pudo evitar sonrojarse.
— No, señor. Solo verificaba la hora.
Gabriel entrecerró