Isadora estaba en una pequeña sala donde los miembros de la familia se reunían con los demás. Ella limpiaba los jarrones de porcelana con lentitud.
Anthony hablaba con un hombre canoso, de traje gris y poca barba. No lo había visto antes, y según Mateo, tampoco él lo conocía.
Las otras dos sirvientas pulían las ventanas y las mesitas de té, con indiferencia.
—Salomón Torres —sonrió Anthony—. Pensé que jamás volvería a verte.
Salomón bebió un sorbo de té, sin interés.
—Todavía no eres due