48. ¡Por favor, vuelve!
El bosque se cernía oscuro y espeso bajo la luz de la luna. Damián corría entre los árboles, ramas arañándole los brazos y la respiración cada vez más agitada. El aullido de Rowan aún resonaba en su mente, como una llamada de auxilio velada en dolor. Tenía que encontrarlo. No podía perderlo también.
— ¡Rowan! — gritó con la voz quebrada por el miedo de que le pasara algo,era muy extraño el sentimiento que le despertaba ese niño a pesar de no ser suyo— ¡Por favor, vuelve!
No hubo respuesta, solo