46. Te mereces una despedida de soltero.
Damián cerró la puerta de su habitación con un leve suspiro, dejándose caer contra ella con el peso de lo que vendría al día siguiente. La boda. La luna llena. Convertirse en padrastro de un hijo que no es suyo. Se pasó una mano por el rostro, tratando de despejar las nubes de incertidumbre que lo envolvían.
Con un gesto de frustración, se dirigió hacia la mesa donde descansaba una botella de su mejor whisky. Era su forma de calmar los nervios. No importaba cuántas veces le dijeran que lo hacía