103. Esta… inconsciente, pero vivo
La enfermería quedó bañada por un resplandor plateado que no desaparecía, solo parecía crecer e intensificarse, un haz de luna que emergía de las pequeñas manos de Rowan. Isolde contuvo el aliento el cuerpo inerte de Damián, suspendido en aquel abrazo de luz providente únicamente se su pequeño. Poco a poco, la luminosidad lo depositó con delicadeza sobre la camilla, como si la propia Luna lo arropara.
— ¿Qué… qué está pasando? — preguntó Isolde, observando a Rowan mientras se acercaba también a