Capítulo 69.
El Alfa Supremo y yo nos acomodamos en el escritorio del tipo y revisamos las finanzas de su manada desde que heredó el puesto hasta el día de ayer.
Siete largos años de registros en los que lo unico que quedaba claro era que la Luna odiaba vestir, calzar y comer como una plebeya pues la mayor parte (si no es que casi toda) la paga del Alfa y el presupuesto asignado para la casa de la manada pasaba y era gastado por sus garritas.
Además de su insano gusto por la langosta, no era sospechosa