Capítulo 29.
Llegué cojeando un poco hacia la zona.
-Quédense ahí, cachorros. Si comienza a atardecer y no he regresado, vuelvan a las cabañas. Seguramente no habrá nadie y podrán esconderse. Estarán seguros y el Alfa Supremo los recogerá.
Ahora era tiempo de pensar en qué mierda hacer a continuación.
Mi cuerpo se sentía pesado y pegajoso pero no me quedaba más opción que seguir hasta que Gail encontrara a alguna jodida patrulla.
De camino a la cabaña en donde tenían a las cachorras, un pequeño brillo en el