Capítulo 23.
El agua helada me caló los huesos, pero aún así nadé usando la corriente como impulso.
Sabía que la Luna Suprema cuidaría del resto de los cachorros, así que eso no me preocupaba, sino lo que veía delante de mí.
El cuerpo de Alina era arrastrado a una velocidad sorprendente y no parecía que estuviera consciente.
No quería pensar en lo peor, pero era inevitable al ver que estaba por debajo del agua y ya llevaba al menos un minuto así.
Debía darme prisa.
Usé toda la fuerza de mis pier