Capítulo 228.
Una semana después.
-Compañera. - Susurró Liam en mi oído y yo me estremecí al sentir sus manos explorando mi cintura.
-Dormida.
Soltó una risa ronca.
-Yo también. Solo quería asegurarme de que no tuvieras frío.
-Hambre. Sueño. Frío no. - Murmuré.
-Eso se puede arreglar.
Lo sentí desenredarse de mi cuerpo así que abrí solo un ojo para ver su trasero contonearse al salir de la cueva en la que estábamos.
Habíamos tenido un montón de días locos y Liam decidió que necesitabamos un