Hubo un silencio repentino. La hembra se encontraba mirando fijamente al Alfa Supremo.
Yo me mordí el labio con fuerza.
-Bien. No hemos intentado con un macho; dale el afrodiasiaco nuevo y luego ayúdalo a animarse. No podemos seguir perdiendo tiempo en mi emparejamiento.
-... ¡¿Yo?! - Preguntó el macho con incredulidad y algo de asco.
-Tú, el primer idiota que encuentres... me importa un bledo siempre y cuando hagas el trabajo. Los del grupo de Calavera no se tardarán en descubrir que hemos