Capítulo 154.
El Alfa giró su cabeza hacia mí y sus ojos se volvieron negros cuando un latido diferente y menos doloroso se instaló entre mis piernas.
¿Buen momento?
Se transformó y pude ver que la jodida perra lo había desnudado. Algo que no ayudaba a mi líbido, pero que me hacía rabiar.
Un cuarto pulso doloroso en mi pecho hizo que me tambaleara, el Alfa estuvo sobre mí en seguida.
Sin dejar de mirarme a los ojos, dejó que sus colmillos crecieran y cortó un poco su muñeca llevándola después a mis labios.
Y