Capítulo 118.
Regresamos con la manada de la mano.
Si a alguien le pareció extraño se guardaron sus opiniones. Incluso Gail dejó sus comentarios sarcásticos y sus miradas burlonas.
Quizá me había perdido algo.
-¿Listos para partir, manada?
-Si, Alfa.
-Bien.
Se transformó y me dió la espalda para que subiera.
-Iremos al siguiente punto a investigar y luego acamparemos en el bosque si no encontramos nada interesante. - Dijo el Alfa con voz tranquila.
Imaginé que esa información era para mí.