Capítulo 117.
Los chicos habían dicho que había un pequeño riachuelo hacia el Norte así que me dirigí hacia allí y me senté en una roca cuando lo encontré.
Cleo chilló y encontró una rama cercana para posarse.
-Gracias chica, aprecio la compañía. - Murmuré abrazando mis piernas.
No me arrepentía de todo lo que había dicho.
Me mantendría firme en mis convicciones, no abusaría del débil.
Papá estaría decepcionado.
Cerré los ojos y recordé cómo aprendí esa lección.
-Tu destino es ser una Luna