POV DE PRIETO.
Ya había tenido la reunión con Yasin Burguen para unirme a su despreciable clan, un encuentro que se prolongó durante horas en las afueras de Estambul.
Soportar a ese viejo decrépito, con sus ademanes pretenciosos y su falsa cordialidad, había sido tan difícil y agotador como retener un pedo en el autobús mientras andas con churreta.
Fue asfixiante y abominable escuchar su extenso discurso sobre el negocio familiar, las numerosas empresas que controlaba, y toda la tracalada de cr