Capítulo 28. Yo también soy tu obligación.
Giorgi se quedó viendo con tristeza a Enzo, comprendiendo lo difícil que era para él tomar aquella decisión, se veía desolado, nunca lo había visto así, aunque le parecía correcta la decisión de enviar al niño con los Ferrari, ellos le darían amor y lo cuidarían, estaría a salvo, ese mundo donde estaban era peligroso y cada vez más los enemigos se multiplicaban, no había lugar seguro para Piero junto a su padre.
Pese a ello, pensaba que había algo más en la expresión del hombre y sospechaba que