54. ¿Jura decir toda la verdad?
— Señor Wallace, la sesión va a reanudarse. Le toca subir al estrado.
Byron se levantó como si el cuerpo no le perteneciera; las piernas le pesaban el doble. Cuando entró en la sala, el murmullo de la gente se cortó en seco. Sintió los flashes de las cámaras y decenas de miradas clavadas en su nuca. En el estrado de los testigos estaba ella, con esos ojos azules que ahora lo desarmaban por completo. A su lado, Julián mantenía la mandíbula apretada, conteniendo la tensión. Y arriba, en la gale