42. El niño es el futuro.
El silencio en las oficinas de NovaMind AI a las siete de la tarde era sepulcral. De esos que te obligan a escuchar tu propia respiración y el crujido de tus propios pasos.
Sabrina caminaba entre los escritorios vacíos sin su seguridad habitual. Sus tacones apenas rozaban la moqueta; no quería ser oída, no quería dejar rastro. La voz de Renata seguía resonando en su cabeza como un mandato divino: *"Hazlo bien. Y asegúrate de que nadie pueda vincularnos"*. En el ecosistema de los Wallace, ser út