38. Solo hay dos opciones.
El informe estaba hecho una bola sobre el escritorio, pero Byron no necesitaba volver a mirarlo. Tenía las letras impresas tras los párpados de tanto repasarlas.
«Paternidad confirmada: Julián Carter».
Llevaba tres días con la misma ropa, dando vueltas a la imagen de ellos dos juntos. Elena y Julián. Una familia. Algo real, cerrado y perfecto donde él no era más que un intruso que miraba por la cerradura.
No podía odiar a Julián. Ese era el problema. Julián era la única conexión viva que le que