—Muy bien. Usted tiene diez cuentas —se miraron de frente—. ¿En cuál hago la extensión?
—En la principal, la que se inyecta con las ganancias de VersaGroup.
Gaspar no pudo evitar arquear una ceja.
—¿Algún problema?
—No, no, señor, ninguno. Mañana mismo haré eso y, posiblemente, para la tarde ya tendré las tarjetas.
—Bien.
Sin más indicaciones, Ares se dio la vuelta, buscando su habitación para cambiarse también. Gaspar, en cambio, quedó cargado de impresión mientras miraba la carpeta que