—¡Pero es mentira!
—¡Pero ellos no lo sabían! —le espetó Gaspar.
—Y ahí es donde tenías que estar tú, Gaspar —lo señaló—. Tenías que estar pendiente de mi mujer, de cada cosa que hacía, tomaba, consumía. ¡No te mandé a tener un rapidito con Kimmy! ¡Te mandé a cuidar a mi mujer! —gritó—. Y puede que no todos crean que esos malditos Halloway le harían algo a su hermana adoptiva, pero he contratado personas para cuidar de mi, de Melissa… no para seguir órdenes de nadie más ajeno a nosotros. Los va