Mientras su mejor amiga y la cuñada de la misma conversaban, Kimmy se mantuvo picando y observando su entorno. Yacían doce personas en ese amplio espacio. El club estaba lleno. La pista se vaciaba y llenaba con las mezclas del DJ. En la barra yacían los dos guardaespaldas de Melissa, pendientes por completo del momento, del lugar… y ella lo entendía. Porque había algo en el cruce de miradas entre los hermanos que la hacía pensar que debía hacer lo mismo: estar alerta, y no perder en ningún mome