Melissa apenas esbozó una sonrisa.
—Te queda muy bien, te ves preciosa esta noche. Pensamos que no vendrías —comentó Federico. Su mano grande, con el anillo de boda, yacía en la cintura de su hermana adoptiva—. Zane estuvo llamándote y…
—Sí, sí, miré las llamadas antes de irme a alistar —delicadamente, Melissa se movió un poco, dejando al fin caer la pesada mano de Federico—. Le dije que estaba en un evento con Ares, en una gala de empresarios, y estaba muy bonito el ambiente, en realidad. Se m