—Vamos, mi amor —murmuró Ares, buscando el interior del hotel.
Ella se dejaba guiar, segura y confiada en su esposo. Ambos saludaron a los empleados que les dieron la bienvenida y vieron cómo uno, elegantemente vestido, se acercó a ellos para guiarlos hasta el lujoso salón, lo cual hizo sonreír a Melissa ante lo hermoso que estaba decorado. Ya había muchísimos invitados, y la sensación de gala, pero también de encuentro entre grandes poderes, se percibía desde que se pasaba por esas dobles puer