El lujoso Rolls-Royce en el que se desplazaban tuvo que esperar su turno para descender ante esa alfombra roja que habían extendido en el elegante hotel donde se llevaría a cabo el evento. A la joven le sorprendió enormemente que no solo hubiera un grupo de periodistas y hasta paparazzi tras unas vallas de seguridad, sino que también parecían haber algunos fanáticos. Con una sonrisa nerviosa, volteó hacia Ares, quien, con delicadeza, le apretó la mano enguantada, que lucía extrañamente sensual