—Lo que le hizo a mi familia fue una bajeza. Solo querían saludarla, algo que claramente ni se merece. Pero como ahora es la gran señora Ravage —se burló—, se cree la gran cosa. ¡Y vetó a mi familia de todos esos restaurantes! —espetó, más alterada—. Y ahora son la comidilla de todo el mundo, quedando nosotros mal, cuando fue ella la atrevida. A veces solo quisiera mandarla a matar…
El silencio se instaló entre las dos, quienes se miraron de frente. Mariam lamió sus labios, y si bien la idea de