—Cuando encontraste la pastelería de Cédric Grolet. Esa es tu sonrisa cuando miras postres.
La risa fue encantadora en ella, quien le dio un golpecito en el pecho, pero él terminó tomándola de la cintura para apretarla contra su cuerpo y besarla. Dos piececitos elevados, un beso profundo y ni un solo testigo, solo ellos, envueltos en lo que construían, con París de fondo, como el mejor escenario para celebrar un amor que cada día debía fortalecerse para lo que en su camino se avecinaba. Porque