Ares se acomodó en la silla y suspiró con pesadez.
—En el fondo, una voz que tiene tu timbre me dice que no lo merecen, pero hay una siguiente que me dice que debo buscar por qué. Debo descubrir por qué no merecen mi ayuda, por qué no merecen mi preocupación, por qué no merecen que siquiera me sienta mal de verlos caer —lamió sus labios antes de continuar—. Esa voz está cargada de lo que no pensé que podía haber en mí hacia ellos, pero sí... es un poco de resentimiento, por el pasado y por lo q