Se encontró con el reflejo de su rostro un tanto cansado, como se lo había visto en esos días que habían pasado. Mismo que, sin importar qué lujosa crema usara, siempre dejaba entrever los vestigios del mal dormir, mal comer, mal andar... mal todo. Viéndose directamente a los ojos, se cepilló ese cabello negro, suelto, que ese día no había decidido lavar, y tras un nuevo suspiro, solo se sostuvo del lavabo, negándose a sí misma cuando pensaba en lo que había sido ese tiempo que se le escapaba.