Con el whisky de Zane, quien notó la calidad desde el primer trago, llegaron unos aperitivos que el capitán indicó eran cortesía de la casa, y luego dejaron la mesa en soledad. El joven notó cómo el mismo capitán atendía a los dos hombres que, para ese momento, ya suponía que eran guardaespaldas de su hermana, a quien buscó con la mirada. Melissa lucía hermosa, envuelta en una energía segura, nueva y hasta volátil. Pero él conocía su nobleza; sabía bien lo puro y dulce que era su corazón. Por e