—Puedes ordenar lo que quieras —él señaló—. El chef lo hará para ti.
—¿Waffles con pollito?
Aunque Ares frunció el ceño, pronto sonrió, asintiendo.
—Entonces eso quiero —le pasó el menú al joven—. Unos waffles esponjosos, con pollito bien frito y crispy, más sirope tibio, por favor —pidió al joven.
—Muy bien, señora. Señor.
—Omelette, con queso mozzarella, trufas y tomates secos, más hongos. Dile a Cavalier que no me ponga de esos hongos creminis, que le llego a dejar el plato.
El mesero sonrió