Capítulo 37. Innegable conexión.
Max entró en la habitación de puntillas, con el corazón latiendo con fuerza. Al ver a Abigail, su expresión era una mezcla de ternura y admiración. Ella lo miró y en sus ojos brillaban las lágrimas de felicidad.
—Max, no puedo creer que ya sean nuestros —dijo Abigail, con su voz suave y llena de emoción.
Max se acercó a la cama, con la mirada fija en ella.
—Eres increíble, Abigail. Has hecho algo maravilloso.
Su voz temblaba ligeramente, revelando la vulnerabilidad que sentía en ese momento. Ab