Elaine trago duro, mientras luchaba por mantenerse firme ante la impacible mirada del príncipe. La rosa que ella sostenia en su mano llamo la atención de Damino, quien funcio el ceño ante esta visión.
—¿No llevas ni una semana en el castillo y ya estas recolectando pretendientes?... no, pretendientes no, tu y yo estamos casado, lo cual lo significa que estas conquistando amantes ¿No es asi?—dijo Damino con los dientes apretados, luchando para mantener los celos a raya—. Como sea, no me importa.