Ambar:
Ella estaba acomodando las ropas de dormir de una habitacion inutilizada. Aquello le parecía absurdo y una verdadera perdida, no solo de tiempo valioso, también de recursos. Pero las costumbres en el castillo eran esas, y ante las viejas costumbres habia muy poco que hacer para anteponerse.
Cansada y fatigada luego de un largo y extenuantemente duro dia de trabajo, lo único que podía pensar era en retirarse a su cuarto en un par de horas. No soñaría, cuando estaba tan agotada rara vez lo