Narrado por Lara
Desperté con el sonido de voces apagadas en el pasillo.
Pasos apresurados, el arrastre leve de algún mueble, y el olor de frutas cítricas mezclado con flores frescas.
Me incorporé en la cama, todavía con el cuerpo cansado y la mente pesada por los últimos días.
Había dormido arrullada por los dedos de Khaled en mi cabello… un gesto tan contradictorio que dolía más que el silencio.
Estábamos atrapados en ese extraño limbo entre guerra y tregua.
Y ya no sabía qué dolía más: la pr