Narrado por Lara
El dolor no hacía ruido.
Solo estaba ahí, apoyado en mi pecho, como un animal herido respirando bajo, esperando el golpe final.
Después de que Khaled confesara lo que hizo con mis hermanas — con esa frialdad calculada que ya me había hecho temblar antes — yo simplemente… me apagué.
Volví al dormitorio.
Me senté en la cama.
El mundo era silencio.
Ese tipo de silencio que pesa.
Las horas pasaron, y el día se volvió noche sin que me diera cuenta.
Fue entonces cuan