Narrado por Lara
Desde que Khaled supo del embarazo, todo cambió.
Pero no de la forma que esperaba.
Ni de la forma que quería.
No gritó.
No celebró con euforia.
No hizo promesas dulces.
Solo… observó.
Con los ojos fijos en mí, como si ahora llevara dentro algo que lo hacía invencible.
Como si mi vientre — aún invisible — fuera la prueba viva de que él había ganado.
Ya no era esposa.
Ni rehén.
Era territorio conquistado.
Y él…
el soberano de cada latido dentro de mí.
La primera mañana después de