Narrado por Natália Almeida
Cuando entré en aquella habitación por primera vez, parecía un palacio.
La cama era enorme, llena de almohadas bordadas, sábanas limpias, cortinas pesadas en las ventanas. Una lámpara de cristal proyectaba una luz dorada sobre las paredes. Todo parecía nuevo, caro, hermoso.
Pero eso no era una habitación.
Era una celda.
Y yo…
Era la prisionera de lujo.
Hacía tres días que estaba allí.
Tres noches.
Tres silencios que me tragaron por completo.
En la primera noche, él m