Narrado por Alberto
Khaled no habló. Soltó la bomba con la frialdad de quien ya ha matado con sus propias manos. Dejó el paquete ensangrentado sobre la mesa como quien ofrece un regalo macabro.
Dentro, el muñeco.
La nota.
La prueba.
“Pronto será tuyo, hermanita.
Con amor,
Natália.”
La letra de mi hija. Mi hija. Aquella que crié, protegí, eduqué... o al menos lo intenté. Porque ahora, mirando eso, ya no veía a la Natália que conocía. Veía a una mujer sumergida en un odio ciego, sucio, desesperad