Lara
El día había sido agotador. Me dolían las piernas, la cabeza me latía, y todo lo que quería era un momento de paz. Desde las compras interminables hasta la clase de etiqueta, sentí como si hubiera sido moldeada y esculpida a la fuerza para encajar en un papel que nunca pedí interpretar.
Cuando entré en mi habitación, cerré la puerta con un suspiro y comencé a quitarme la ropa que me asfixiaba. Los vestidos lujosos, las joyas pesadas, todo aquello me recordaba mi nueva realidad. Solo quería