Khaled
El agua caliente había relajado mis músculos, pero mi mente seguía atrapada en la escena de minutos atrás. Lara en aquella bañera, con los ojos cerrados, cantando suavemente como si estuviera sola en el mundo… ajena a mi presencia, ajena al poder que tenía sobre su destino.
Esa imagen no salía de mi cabeza.
Era testaruda. Desafiante. Insolente.
Pero también era absolutamente deslumbrante.
Había algo en ella que no encontraba en ninguna otra mujer. No era sumisión. No era miedo. Era fuego