Bianca
Ya estaba empezando a desesperarme.
Caminaba de un lado a otro por el salón mirando el teléfono como si fuera a sonar en cualquier segundo.
Pero nada.
Absolutamente nada.
Elena había salido la noche anterior y todavía no había vuelto.
Y aquello simplemente no era normal.
Ya eran las ocho de la mañana.
Las ocho.
Me había enviado un mensaje de madrugada diciendo que estaba todo bien y que volvería por la mañana… pero la mañana ya había llegado y ella todavía no había aparecido.
Y