Maisha
Les conté a las chicas que estaba embarazada de Pashir. Se alteraron más de lo que esperaba. Fue como si el embarazo fuera de ellas, no mío.
Empezaron a decir que tenía que pensar en grande. Que yo no era cualquiera. Que estaba cargando al hijo de él y que eso me colocaba en otro lugar.
Dijeron que necesitaba ser su mujer de verdad. Que debía invertir en eso. Que no podía aceptar quedar en segundo plano.
Al principio intenté cortar el tema, pero confieso que aquello se quedó marti